¿Has ido de la cocina al dormitorio a buscar con urgencia algo y al llegar…?…¡¿A qué venía?! Te preguntas.

¿Cuántas veces te ha pasado que sentada frente al computador, escribiendo un informe,  tu mente queda literalmente “en blanco” y no logras avanzar?

¿Se te cae el pelo y ya no sabes qué hacer?

Tu organismo está respondiendo, ante el ritmo de vida que llevas, ante la presión, es su intento por mantener el equilibrio, a pesar de la falta de horas para dormir, de la poca actividad física, de las veces que dejaste de almorzar porque estabas apurada, de los conflictos que resuelves y los que no

Empiezas a perder tu memoria, baja tu sistema inmunológico.

Tu cuerpo reacciona frente al estrés, algunos de sus  síntomas físicos y emocionales son:

  • Dolor de cabeza
  • Mala memoria, falta de concentración y energía.
  • Problemas para dormir.
  • Cansancio.
  • Cuello y mandíbula, rígidos.
  • Malestar de estómago.
  • Aumento o pérdida de peso.

Tu cuerpo, ante el estrés, libera sustancias gracias a las que tu cerebro puede estar más alerta.

Tus músculos se tensan y aumenta tu pulso.

Así, tu organismo ayuda a que enfrentes la causa que origina el estrés, para que puedas resolverla.

Pero, no puedes hacer frente si tu organismo está estresado ante el peligro, pudiendo generar problemas de salud como:

  • Diabetes.
  • Insuficiencia Cardíaca.
  • Presión arterial alta.
  • Obesidad.
  • Problemas de la piel, como acné o eczema
  • Problemas menstruales.
  • Artritis.
  • Ansiedad, depresión.
  • Alzheimer.

Si tienes una enfermedad previa, el estrés crónico puede empeorar el cuadro.

¿Y? bueno, tu cerebro ante situaciones de estrés provocadas por agresiones de virus , bacterias o elementos patógenos, reacciona a través de la inflamación, su defensa.

Quizá has sentido molestias al caminar o correr, incluso solo  estando quieta.

Esto es, por la inflamación en zonas de tu cuerpo que no eres consciente.

Ante un agente agresor, el área se inflama, casi siempre por acumulación de líquido, es la respuesta para ayudar a que tu organismo se recupere.

Te protege de infección y lesiones. Tu cuerpo ubica la zona dañada, la destruye y  sana.

Hasta ahí, todo bien.

El problema es, cuando una situación que debería ser momentánea, se vuelve crónica.

La inflamación de bajo grado en  arterias, la arterioesclerosis, provoca casi todas las enfermedades cardiovasculares.

La inflamación presente en nuestro cerebro, termina en enfermedades como el Alzheimer, neurodegenerativas.

La inflamación anormal de porciones del intestino, provoca colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn.

¿Puedes ayudar a controlar la inflamación?

Si. Tu cerebro es en un 60 %  grasas, modula el proceso.

Si logras que tu cerebro mejore su función, tu cuerpo regula tu:

* Presión arterial.

* Respuesta inflamatoria.

* Coagulación sanguínea.

A través de “grasas buenas”, llamadas Omega 3,  esenciales para reparar tu cerebro.

Los Omega 3, te protegen de elementos infecciosos cuando tienes una infección o renuevan zonas dañadas, cuando tienes una lesión.

Los Omega-3, son parte de la respuesta de defensa de tu organismo. Su efecto es antiinflamatorio. Previenen:.

  • Diabetes
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Algunos tipos de cáncer.
  • Enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer,
  • Mejoran tu concentración y memoria.

“ Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios”. (Darwin).

El Omega 3, fortalece tu organismo, al provocar cambios favorables en tu salud.

Únete al cambio.

 

Abrir chat